¿La globalización hacia atrás?

One point is probably worth making in conclusion: because communications technologies are (comparatively speaking) dematerialized, a reversal in material trade patterns almost certainly would not also mean a reversal in intellectual trade patterns — rising oil prices or climate change won’t shut down the web or stop Bollywood from making movies or prevent innovators from licensing their ideas in other countries. In fact, it might be that expertise, innovation and culture will flow more freely in a world where goods flow more slowly. We might actually grow more interconnected in a world where supply chains shrank.

WorldChanging: Could Globalization Be Going In Reverse?

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Lulu vs Bubok

De momento y por motivos evidentes, me quedo con Lulu, lo cual no quita para considerar Bubok como un buen medio de distribución complementaria, ya que puede llegar a un público diferente y, a mayor diversificación y presencia tengan nuestras obras en la red, más posibilidades de atraer nuevos lectores y compradores (aunque es un debate interesante éste de la [des]centralización que requiere reflexiones más profundas).

Verso blanco: Lulu vs Bubok (2)

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Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos: Philip K. Dick 1928-1982 de Emmanuel Carrère

Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos es un libro escrito por Emmanuel Carrére sobre un señor llamado Philip K. Dick que escribe ciencia ficción, se droga ocasionalmente y tiene experiencias religiosas, dándose a entender que esas tres son secretamente la misma. Me resisto a decir que es un biografía porque la ausencia casi total de referencias resta credibilidad al libro como tal y simplemente porque el autor describe estados mentales, situaciones y diálogos que es imposible que alguien conociese. Más bien, me inclino a pesar que se trata de un especie de novela donde un protagonista llamado igual que el escritor de ciencia ficción sigue una trayectoria vital similar a la de dicho escritor debidamente adaptada para que se ajuste al argumento de las novelas que escribía.

El libro, como digo, suena más a biografía ficticia, o mejor dicho, a la biografía que habría tenido Dick si hubiese pensado lo que sus acólitos creían que debería pensar. Está escrito con un estilo en ocasiones rimbombante y supuestamente poético (lo que hace más gracioso que acuse a Dick de tener un estilo mediocre). Sin embargo, tampoco es una hagiografía –aunque probablemente le dé más crédito del que merecía- de su personaje y menos del género de la ciencia ficción. En cierto momento, hace un retrato demoledor, y acertado, sobre las Visiones peligrosas de Ellison.

Uno de los aspecto más interesantes del libro es que entremezcla la vida de Dick con la trama de sus novelas –las principales- por lo que se ve obligado a dedicar varias páginas a cada una, contando hasta el final. Resulta muy útil, porque hay algunas que no puedo leer o no tengo intención de leer y así me he enterado; además, en un caso lo hace tan bien que me ha dejado ganas de leerla. Si no recuerdas bien las novelas, el truco de entremezclar le sale bastante bien –aunque de nuevo, es poco probable que el autor conociese los estados mentales del Dick real-, pero si tienes fresca la obra –en mi caso, Valis– la cosa chirría y suena a forzado.

En fin, se trata más bien de un experimento, una metabiografía que intenta imponer a una vida un rigor literario y artístico del que probablemente careciese. Tiene su gracia y se lee bien. Pero no ilumina tanto al personaje como pretende. El propio Dick escribió mejor sobre su locura.

[50 libros] 2008

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Las crónicas de Hari Seldon

Dicen que van a adaptar al cine la Fundación de Asimov. La verdad es que les va a resultar difícil. Verán, los primeros títulos de la serie son más bien una sucesión de diálogos donde los personajes se van diciendo unos a otros lo que van a hacer, lo que habría que hacer o lo que hicieron. Si alguien quiere dar un golpe de estado dice: «Vamos a dar un golpe de estado», y a partir del punto final de frase el golpe ya se ha dado. Hay tan poca acción que las batallas estelares se resuelven con un «ganó la batalla estelar» o «perdió la batalla estelar» o «no hubo batalla estelar». Vamos, que no suena muy cinematográfico.

O eso pensé hasta que vi quiénes eran los encargados:

Vince Gerardis, productor de ‘Yo, Robot’ estaba desarrollando la adaptación de ‘Fundación’ para la Fox, pero ahora lo hará para la Warner, estudio con el que Shaye y Lynne han firmado un acuerdo de tres años para que el gran estudio se ocupe de la publicidad y la distribución de sus largometrajes. El guión correrá a cargo de Jeff Vintar, el hombre que firmó junto con Akiva Goldsman (‘Soy Leyenda’, ‘El Código DaVinci’) el libreto de ‘Yo Robot’.

Ya me la voy imaginando.

Hari Seldon medirá dos metros treinta de alto, apenas habrá cumplido los veinticinco años –a pesar de tener tres doctorados, ser campeón de todas las artes marciales habidas y por haber y tener una novia en cada espaciopuerto-, le gustará coleccionar objetos de principios del siglo XXI en la Tierra (aunque nadie sabe dónde está ni cuando caía exactamente el siglo XXI) y tendrá unos músculos tan tremendos que a su lado Leónidas parecerá un viejecito fofo. Cargará con una tremenda ametralladora con la que personalmente acribillará a toda la Segunda Fundación (sí, la Segunda Fundación es de los suyos, pero estas películas nunca respetan la lógica mundana). El clímax de la cinta será la batalla final de treinta minutos contra el Mulo. El Mulo será un cruce genético de tres metros de alto con cabeza de caballo que lanzará rayos por la punta de los dedos. Liderará un ejército de mulitos, todos hijos suyos (cierto, sigue sin tener lógica; véase el paréntesis anterior). Seldon se defenderá lanzándoles calculadoras, pero al final acabará empalando al Mulo (después de cargarse a todos los mulitos) con una regla de cálculo de 3 metros mientras le dice «¡Psicohistoria esto!». Al final se corona emperador de la galaxia proclamándose Dios Emperador de Dune (sí, lo sé).

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